Bebí Agua con Limón cada Día por Una Semana y Sucedió Esto

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Siempre creí que estaba bien hidratada, hasta que probé a beber agua con limón todos los días durante una semana y experimenté una hidratación total como nunca antes.

A lo largo de mi carrera en la universidad siempre llevé una botella de agua CamelBak conmigo claramente singular por su estampado de colores arcoíris. Era el accesorio perfecto que exhibía con orgullo casi diariamente. A medida que avanzaba de clase en clase, el sonido del agua chapoteando me seguía. Casi que servía de notificación para profesores y amigos de que yo andaba cerca.

Como para muchas personas, el agua desempeña un papel fundamental en mi vida. Incluso cuando estoy en un restaurante, es casi como si tuviera una respuesta pavloviana al sonido del agua que se vierte en un vaso. Tengo la tendencia a beber agua sin parar cuando voy a un restaurante, indiferentemente de cuánta se me haya vertido en el vaso. De hecho, sigo bebiendo sin tener en cuenta la cantidad que ya he bebido. Es interesante que una vez recuerdo haber leído en alguna parte que el café tiende a ser muy deshidratante y que por cada taza de café que consumas debes seguir con un vaso de agua. Cualquiera que me conozca sabe que bebo mucho café, así que me toca beber mucha agua al día. Y a esto hay que sumarle la gran cantidad de frutas y verduras con abundante agua que consumo. En mi dieta hay todo tipo de productos altos de agua, desde la piña al pepino y la sandía.

No es de extrañar que haya tanta gente en las redes sociales, desde Twitter hasta Instagram y los blogs de belleza, recomienden beber grandes cantidades de agua. Sabemos hoy en día, que mantenerse hidratado es un remedio para todo, desde trastornos de sueño hasta para la hinchazón de estómago y el dolor de cabeza, así como incluso problemas cutáneos. Personalmente puedo decir, que cuando bebo una gran cantidad de agua mi piel se ve más vibrante, duermo mejor y tengo menos dolores de cabeza.

Así que cuando me llegó el reto de no beber nada más que agua con limón todos los días durante una semana, pensé que era una idea genial. -Es fácil, puedo hacerlo-, me dije. Todo el mundo sabe que la rutina de los actores famosos, como Cameron Díaz, incluye el limón con casi todo. Debo decir que cuando se trata de la Ángel de Charlie, ella es mi segunda favorita. Sinceramente, ¿por qué no probarlo yo misma?

Día 1

El primer día comenzó con uno de mis compañeros de trabajo comprando limones. Me consiguió seis limones bien grandes.

Pese a ello, me preocupaba que no fuera suficiente. Como vivo en la zona de Los Ángeles, tuve la suerte de tener en mi patio trasero algunos limoneros maduros. Esto es una buena noticia, porque en caso de quedarme sin, siempre podría recoger algunos directamente de ahí.

Sentada en mi escritorio, corté uno por la mitad y luego lo metí en el agua de mi botella. Nada menos que una botella Swell de color rosa intenso. Resulta que acabe con el zumo de limón por todo el escritorio y hasta por el suelo. Que a ver, a mí me encanta el olor a cítrico, así que no me afectó mucho que digamos. Pero claro, me fijé bien y ahora tenía semillas de limón por el agua. Tengo la manía de intentar no ir tragando semillas de limón, que digamos.

Para mi sorpresa, cuando probé un sorbo de la botella, ésta era increíblemente sabrosa y deliciosa. Con sólo 1/2 limón el agua tenía un sabor perfecto con la cantidad justa de acidez. Y bueno, quizá te preguntes cuál es dicho nivel. Bueno, está a medio camino entre comer un limón crudo y beber una limonada muy ácida. Mi sed se sació adecuadamente y mi boca quedó totalmente refrescada.

Al pasar la tarde, fuí añadiendo más agua a mi botella y acabé exprimiendo la otra mitad del limón en el agua. Sorprendentemente, incluso con el agua de la fuente que sabe realmente mal, el agua con limón estaba bien rica. Que oye, ya es una victoria poder esconder el mal sabor del agua de la fuente.

Llevé a casa un puñado de limones, y los coloqué en mi cocina formando una pequeña torre de cítricos. Quedaban estupendos y tenían un sabor absolutamente delicioso. Ahora cualquiera que viniera a verme me considerará una mujer con estilo que utiliza limones para cocinar. Supongo que soy algo genial cuando se trata de agua con limón. Exprimí otro limón para el agua de mi cena.

Día 2

Cuando me dirijo al trabajo en mi coche, suelo beber la mitad de mi agua con limón. Así que nada, me toca volver a llenarla de la fuente. El resultado es una dilución del sabor del limón que no me entusiasma. Corté algunos limones en la cocina y exprimí el zumo en mi agua, haciéndolo sobre el fregadero. Así conseguí que solo entraran en mi agua cuatro solitarias semillas de limón.

A lo largo del día llené la botella tres veces. Lo hice utilizando la fuente de agua y los limones que traje conmigo. Cada vez me toca quitar las molestas semillas. Tal vez debería considerar la posibilidad de comprar un colador o incluso una cuchara pequeña para deshacerme de las semillas.

Cuando regresé a casa, volví a ponerme paranoica ante la idea de quedarme sin limones antes de que terminara el reto. Por eso, salí a la calle y recogí del árbol de mi jardín algunos limones bien jugosos. Relajada, me dispuse a disfrutar de un vaso de agua de limón y ver la televisión. Se trataba de uno de los episodios originales de Real Housewives of New York. Me sentía tan saludable como impresionantemente chic. Levantando mi agua de limón al unísono, gritaba “esto es por nosotros”, en respuesta a mis personajes favoritos que brindan con una copa de buen vino.

Día 3

Al despertarme el tercer día, me encontré inmediatamente sedienta. Estaba algo confundida porque normalmente no tengo sed por la mañana. Me preparo un vaso de agua con limón mientras me acabó de recoger para ir a trabajar. Es curioso que me prepare agua con limón en lugar de servirme de un filtro de agua. Consumir sólo agua con limón parece ir bien con mi rutina diaria.

Previendo que necesitaría más limones en el trabajo, me llevé dos grandes trozos. Mi estimación fue correcta, acabé por consumir una importante cantidad de agua con limón mientras trabajaba en mis cosas. Me dije a mí misma que todo este consumo de agua era bueno, incluso teniendo en cuenta que me levanto cada 20 minutos para ir al baño.

Finalmente, ese día, disfruté de un buen vaso de agua con limón durante la cena. También me suelo tomar otro vaso más tarde por la noche.

Día 4

De vuelta al trabajo, y tengo una botella llena de agua de limón. Quizá sea el momento de investigar los beneficios para la salud de beber este tipo de agua mientras empiezo a comprobar los resultados de mis esfuerzos. La revista Glamour, una de mis publicaciones de moda favoritas, informa de que beber agua con limón por la mañana potencia la función enzimática del cuerpo. Continúa diciendo que el agua con limón es increíblemente hidratante a la vez que estimula el hígado y potencia la energía física y mental. El artículo también dice que muchos actores y actrices famosos disfrutan habitualmente del agua de limón. Esto me reconfortó al saber que podía beneficiarme tanto.

Incluso con gente famosa que lo integra en su rutina, decidí que necesitaba también pruebas médicas y científicas sólidas para cerciorarme de sus efectos. Después de buscar en internet, me topé con un interesante sitio web llamado Healthline.com. Se trata de un gran recurso que identifica varios beneficios importantes del consumo de agua de limón. Por ejemplo, elimina el mal aliento, reduce las posibilidades de cálculos renales y favorece la buena digestión. También favorece la pérdida de peso y mejora la calidad de la piel, a la vez que proporciona al organismo generosas cantidades de vitamina C. Y lo que es más importante, mejora enormemente la hidratación.

Tener un aliento fresco es muy importante para mí. Así que es una gran sorpresa. Como siempre me han preocupado los cálculos renales, también es una excelente noticia. Además, no me sorprende que el agua de limón mejore el aspecto de la piel. No me sorprendería que al acabar la semana mi piel tenga un aspecto estupendo, es más, seguro que ya estaba teniendo efecto.

Día 5

El agua de limón es tan sabrosa que siempre quiero un poco. Pero justamente hoy se me ha olvidado traer limones al trabajo. Así que me toca apañarme con el agua que he traído en mi botella. Tal vez pueda racionarla de alguna manera.

No fui capaz ni de llegar a medio día sin vaciar la botella.

Y en consecuencia, me tocó beber insípida agua corriente de la fuente.

Sabía tan mal que fui a la planta baja de mi oficina y compré una botella de agua de marca en una de las máquinas expendedoras. Aunque está rica y es refrescante, le falta el limón característico al que estoy acostumbrada. Me resulta muy molesto.

De vuelta a casa, preparé un vaso de agua con limón y disfruté de su delicioso sabor cenando. Incluso acabé agregando un vaso de vino blanco. Lo hice simplemente porque el artículo de la revista hablaba de la desintoxicación del hígado. Acompañé el vino con otro vaso de agua con limón refrescante. El regusto es una combinación distintiva de vino blanco y limón. A estas alturas, me gustaría poder hacer de esto mi rutina habitual.

Día 6

Empecé el día con un poco de agua de limón deliciosamente caliente. Muchas celebridades lo hacen habitualmente como forma de combatir el dolor de garganta. Aunque no tengo dolor de garganta, me apetece algo caliente, pero no café. Aunque sea un poco chocante, ¡ha llegado el fin de semana y prefiero evitar la cafeína!

Para que quede claro, el agua con limón caliente no mataba. Fue decepcionante, pero no iba a tirarla. Así que le añadí una bolsa de té negro. El resultado es una combinación de limón y té que no estaba nada mal. Fue la única vez que mi agua con limón tuvo un sabor notablemente insípido. Ahí descubrí que la prefiero mil veces bien fría. En resumen, cuando está caliente sabe mal y cuando está fría es realmente refrescante.

Mi abuela y yo fuimos a comer ese mismo día y sólo pedimos agua y un puñado de limones. Acabé con un vaso de agua y unos cuantos trozos de limón. Los exprimí directamente en el vaso.

Durante el resto del día no hice otra cosa que beber agua de limón fría y deliciosa. Como mi piel empieza a estar cada vez más bonita, decidí no maquillarme. Una vez más, me levanté de mi escritorio para orinar una vez más. Orinaba cientos de veces, perdía la cuenta.

Día 7

El último día llegó. ¿O tal vez no? El suministro de limones en mi patio sigue siendo generoso. Aunque no he notado una pérdida de peso importante ni un aumento sustancial de la energía o de la digestión, he percibido que mi piel tiene un aspecto fantástico. Si pudiera observar el interior de mi cuerpo, apostaría que mis órganos, incluido el hígado, tienen un aspecto extraordinariamente bueno.

Una preocupación que tengo es mi salud dental. Me preocupa un poco que el fuerte ácido de los limones pueda dañar el esmalte de mis dientes. Sin embargo, uso habitualmente un enjuague bucal diseñado para proteger los dientes, así que no debería pasar nada.

En el desayuno, bebí más agua con limón y tomé otro vaso mientras me preparaba para hacer recados el domingo. Como alguien que siempre ha tratado de mantenerse hidratada, creo que el punto principal que hay que sacar de este singular reto es que mi deseo de beber agua es más intenso si tiene un sabor agradable.

Todo lo que ha sucedido me remite a una época en la que mi tía, alguien que evita beber agua si no tiene al menos un toque de sabor, está en mi mente. Siempre pensé que mi tía era extraña porque sólo bebía agua si tenía sabor. Sin embargo, ahora entiendo perfectamente porqué.

¿Quizás una hidratación saludable y una piel bonita y limpia no sean razones suficientes para beber agua con limón? He aquí una buena razón por la que añadir limón a un agua que de otro modo sería insípida puede tener un profundo efecto en su vida.